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Panamá impulsa la exportación y el crecimiento industrial transformando residuos avícolas

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Panamá ha iniciado la transformación de uno de los sectores tradicionalmente menospreciados de su industria de alimentos en una fuente novedosa de expansión económica y exportación: el uso de desechos avícolas. Lo que en otras situaciones podría ser visto como basura, aquí se ha convertido en una oportunidad estratégica para impulsar la sostenibilidad, aumentar el valor en la cadena de producción y mejorar la competitividad global del país.

Este enfoque emergente se centra en la revalorización de los residuos generados por la industria avícola, como las vísceras, plumas, huesos, sangre y otros materiales biológicos. Actualmente, estos se transforman a través de tecnologías de reciclaje industrial en harinas, aceites, biocombustibles y otros productos con valor añadido. Estos elementos, que antes se desechaban o se empleaban de manera básica, están ganando presencia en sectores como el agrícola, el farmacéutico, el de alimentación animal y el energético.

Empresas locales han comenzado a invertir en infraestructura especializada para el procesamiento de estos residuos, empleando métodos de cocción, secado, prensado y esterilización que permiten garantizar la inocuidad del producto final y cumplir con estándares internacionales de calidad. El resultado es una gama de insumos que pueden ser comercializados en mercados regionales y globales, con creciente demanda por soluciones sostenibles.

En particular, las harinas de carne y hueso derivadas de la industria avícola panameña están siendo utilizadas como materia prima para la fabricación de alimentos balanceados para animales, especialmente en países con alta producción ganadera. De igual manera, el aceite avícola extraído durante el procesamiento se ha posicionado como un componente de interés en la formulación de biocombustibles y lubricantes biodegradables.

Este cambio en el enfoque está modificando el método convencional de la producción de aves en el país. No se limita únicamente a la crianza y sacrificio de aves para obtener carne o huevos, sino que implica la gestión completa de todos los aspectos del proceso con una perspectiva circular, optimizando el uso de los recursos y minimizando el impacto ambiental. A su vez, se crea una fuente de ingresos adicional para el sector, que ahora puede sacar provecho de partes del animal que antes no tenían un destino comercial específico.

El avance en esta actividad no ha sucedido por casualidad. Es el resultado de una estrategia coordinada entre el ámbito empresarial y diferentes niveles del gobierno, enfocada en impulsar la economía circular dentro del sector alimentario y en incentivar la innovación para aumentar la competitividad. Se han puesto en marcha políticas de incentivos para invertir en tecnología, además de capacitaciones para el personal técnico y programas de apoyo a pequeñas y medianas empresas en el sector cárnico y agroindustrial.

Además, la utilización de estos desechos ha ayudado a reducir el impacto ambiental en los sistemas de manejo de residuos orgánicos, lo cual representa un beneficio extra en cuanto a sostenibilidad. Con un menor volumen de residuos sólidos y líquidos sin gestionar, disminuyen los riesgos de polución del suelo y recursos acuáticos, y se mejora la eficacia de los procesos de producción.

A nivel regional, Panamá se perfila como uno de los países pioneros en la transformación de subproductos avícolas en activos económicos con potencial exportador. Esta ventaja competitiva está siendo bien recibida por socios comerciales en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, donde existe una creciente demanda por productos que combinen eficiencia, trazabilidad y respeto por el medio ambiente.

El enfoque también coincide con las corrientes mundiales en cuanto a seguridad alimentaria y sostenibilidad, aspectos que los consumidores y las autoridades globales aprecian cada vez más. En este contexto, las compañías panameñas que han implementado esta estrategia de producción circular tienen mejores oportunidades para integrarse en cadenas de valor internacionales, donde la innovación tecnológica y el compromiso con el medio ambiente son aspectos fundamentales.

La experiencia panameña demuestra que la transformación de residuos no es solo una cuestión de manejo ambiental, sino una oportunidad concreta de desarrollo económico. La industria avícola, uno de los pilares del sector agroalimentario nacional, encuentra así una vía para renovarse, diversificar su oferta y contribuir activamente al crecimiento del país en el marco de una economía más eficiente, competitiva y sostenible.

Por Francisco Antonio Sandoval