En febrero de 2025, se desató una controversia diplomática entre Panamá y Estados Unidos por declaraciones opuestas sobre el paso de barcos estadounidenses a través del Canal de Panamá. El Departamento de Estado de EE. UU. aseguró que Panamá había accedido a eximir a los barcos del gobierno estadounidense del pago de tarifas al cruzar el canal, lo que significaría un ahorro importante para el gobierno de EE. UU. No obstante, tanto la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) como el presidente panameño, José Raúl Mulino, negaron contundentemente la existencia de dicho acuerdo.
La ACP, entidad independiente encargada de gestionar el canal, publicó un comunicado aclarando que no se habían efectuado modificaciones en las tarifas ni en las políticas de tránsito. Asimismo, manifestó su disposición a iniciar un diálogo con las autoridades de Estados Unidos para tratar cualquier preocupación vinculada con el paso de buques de guerra por la ruta interoceánica.
Mientras tanto, el presidente Mulino describió la declaración del Departamento de Estado como una «falsedad intolerable». Durante una conferencia de prensa, Mulino destacó que tanto él como su gobierno carecen de la autoridad para cambiar las tarifas del canal o exentar a cualquier país de su pago, pues dichas decisiones competen únicamente a la ACP. También manifestó asombro ante el comunicado estadounidense y remarcó que tanto la Constitución como las leyes panameñas estipulan con claridad que no pueden concederse exenciones en los peajes del canal.
Este conflicto surge en un escenario de tensiones anteriores entre los dos países. El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, había acusado previamente a Panamá de imponer tarifas elevadas por el uso del canal y sugirió la opción de que Estados Unidos retomara el control de la vía si no se respetaban principios «morales y legales». Por otra parte, Trump declaró que Panamá había entregado el control del canal a China, una afirmación que fue desmentida tanto por Panamá como por China.
Ante estas acusaciones, el presidente Mulino ha reiterado que el canal es propiedad soberana de Panamá y que no hay intervención extranjera en su gestión. También ha subrayado que la soberanía del país no está en debate y que Panamá ha manejado con éxito la administración del canal desde su entrega en 1999, después de los acuerdos firmados en 1977 con Estados Unidos.
La polémica también ha provocado respuestas en la comunidad internacional. Expertos indican que las declaraciones del mandatario estadounidense podrían influir en las relaciones diplomáticas y comerciales en la región. Asimismo, resaltan la relevancia estratégica del Canal de Panamá en el comercio internacional, dado que cerca del 5% del comercio global pasa por esta ruta, con Estados Unidos como uno de sus principales usuarios.
La controversia también ha generado reacciones en la comunidad internacional. Analistas señalan que las declaraciones del presidente estadounidense podrían tener implicaciones en las relaciones diplomáticas y comerciales en la región. Además, destacan la importancia estratégica del Canal de Panamá en el comercio mundial, ya que aproximadamente el 5% del comercio global transita por esta vía, siendo Estados Unidos uno de sus principales usuarios.
En medio de esta situación, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visitó Panamá y se reunió con el presidente Mulino y los administradores del canal. Durante la visita, se discutieron temas relacionados con la seguridad y la neutralidad del canal, así como la influencia de China en la región. Tras la reunión, Panamá anunció que no renovaría su acuerdo de cooperación con China, una decisión que algunos interpretan como un intento de aliviar las tensiones con Estados Unidos.
A pesar de las tensiones, el presidente Mulino ha expresado su disposición a dialogar con Estados Unidos para resolver cualquier malentendido y fortalecer las relaciones bilaterales. Sin embargo, ha dejado claro que la soberanía y la administración del Canal de Panamá no están sujetas a negociación.
Esta situación pone de relieve las complejidades geopolíticas en torno al Canal de Panamá y la importancia de la diplomacia en la resolución de disputas internacionales. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de las posibles repercusiones en el comercio global y en las relaciones entre las potencias mundiales.


