domingo, mayo 26

La familia Álvarez pone fin a su guerra tras más de una década y se reparte Eulen y Vega Sicilia | Economía

La familia Álvarez Mezquíriz ha puesto fin a una de las batallas empresariales más polémicas de los últimos años. Los seis hermanos han llegado a un acuerdo para repartirse el imperio que en los años sesenta empezó a levantar de la nada su padre, David Álvarez, ya fallecido: así la propiedad del grupo de seguridad y limpieza Eulen queda en manos al 100% de María José Álvarez, mientras El Enebro, firma dueña de las bodegas Vega Sicilia, será controlado por sus hermanos, Pablo, Emilio, Elvira, Marta y Juan Carlos. El pacto incluye la retirada de todos los procesos judiciales activados a lo largo de una guerra que se prolongaba desde 2010.

“Esta reestructuración determina un fortalecimiento de ambos grupos empresariales y una mayor dinamización y agilidad en la toma de decisiones que exige la actualidad económica”, han indicado las partes en un comunicado conjunto difundido este jueves. “Los hermanos Álvarez Mezquíriz manifiestan su agradecimiento a las personas ajenas a la familia que han contribuido y facilitado la consecución de este acuerdo”, han añadido.

La paz entre los Álvarez se ha articulado a través de una reestructuración accionarial de los dos grupos en manos de la familia. María José Álvarez, presidenta de Eulen y su mayor accionista con el 57%, va a tener ahora el 100% del capital. En cuanto a El Enebro, cuya bodega estrella es Tempos Vega Sicilia, será totalmente propiedad de sus hermanos, que a cambio ceden la participación del 39% que tenían en Eulen.

La pelea interna de los Álvarez cuenta con muchos de los elementos de las guerras familiares que inspiran películas y series de televisión. Las desavenencias entre hermanos tienen su origen en problemas testamentarios. Los cinco “hijos díscolos” —como se refirió a ellos David Álvarez— fueron apartados de la gestión del imperio familiar en 2010 tras un enfrentamiento con su padre, quien en 2009 había soltado las riendas de El Enebro, sociedad que agrupaba los activos familiares, y había repartido el 49% de las empresa entres sus hijos, a partes iguales del 7%. Pero poco después decidió volver y recuperar la gestión a los 82 años, contra el criterio de la mayoría de sus hijos, que le destituyeron en una controvertida junta.

Pablo Álvarez, en las instalaciones de Vega Sicilia.

El patriarca se alió con otros dos de sus hijos, y en especial con María José, con quien formó una sociedad (Daval) para aglutinar las acciones de ambos y controlar Eulen. Mientras, el otro grupo se hizo fuerte en El Enebro, con el control de las bodegas de Vega Sicilia y la cárnica Valles del Esla. En todo momento, los dos bandos mantuvieron participaciones en las dos empresas.

La muerte de David Álvarez en 2015 dio la mayoría en Eulen a María José Álvarez y, lejos de apaciguar el conflicto, lo encendió aún más. La guerra acabó en los tribunales, con denuncias cruzadas entre las partes tanto por desavenencias en el reparto de la fortuna familiar como acusaciones de “artificios contables” para maquillar los resultados de El Enebro. En 2018, la principal accionista de Eulen se quedó sola en su bando después de que el séptimo hermano, Jesús David, que en un primer momento se puso del lado de su padre, vendiera sus acciones a los cinco díscolos. Falleció en marzo pasado.

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