domingo, mayo 26

Esta bacteria intestinal nos protege de la obesidad y la diabetes tipo 2

Una bacteria intestinal podría contribuir a mejorar la resistencia a la insulina y, por ello, proteger contra el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2. Lo muestra un estudio publicado en la revista «Nature» y realizado en el Centro RIKEN de Ciencias Médicas Integrativas (Japón).

La insulina es una hormona liberada por el páncreas en respuesta a los niveles de azúcar en sangre. Normalmente, facilita que los músculos y el hígado utilicen la energía contenida en el azúcar. Cuando alguien desarrolla resistencia a la insulina, significa que la hormona no puede cumplir su función, lo que resulta en niveles elevados de azúcar en la sangre y en la producción continua de insulina por parte del páncreas. La resistencia a la insulina puede desencadenar obesidad, prediabetes y diabetes tipo 2.

Nuestro intestino alberga billones de bacterias, muchas de las cuales descomponen los carbohidratos que consumimos, que de otra manera no podrían ser digeridos. Aunque se ha propuesto que este fenómeno está relacionado con la obesidad y la prediabetes, los detalles no están claros debido a la diversidad de bacterias presentes y la falta de datos metabólicos.

Ahora, Hiroshi Ohno y su equipo en RIKEN ha descubierto un tipo de bacteria que podría ayudar a reducir la resistencia a la insulina.

En primer lugar, examinaron la mayor cantidad posible de metabolitos presentes en las heces de más de 300 adultos sometidos a controles médicos regulares. A continuación, compararon este metaboloma con los niveles de resistencia a la insulina registrados en las mismas personas.

«Observamos que una mayor resistencia a la insulina estaba asociada con un exceso de carbohidratos en las heces, especialmente monosacáridos como glucosa, fructosa, galactosa y manosa», explica Ohno en un comunicado.

A continuación, los científicos caracterizaron la microbiota intestinal de los participantes del estudio y su relación con la resistencia a la insulina y los carbohidratos en las heces.

Los individuos con mayor resistencia a la insulina presentaban una mayor presencia de bacterias Lachnospiraceae en sus intestinos. Además, los microbiomas que incluían Lachnospiraceae mostraban un exceso de carbohidratos en las heces.

Por lo tanto, una microbiota intestinal dominada por la bacteria Lachnospiraceae se vinculó tanto con la resistencia a la insulina como con la presencia excesiva de monosacáridos en las heces.

Al mismo tiempo, los participantes con una mayor proporción de bacterias del tipo Bacteroidales tenían niveles más bajos de resistencia a la insulina y de monosacáridos en sus intestinos.


El tratamiento con probióticos que contengan A. indistinctus podría mejorar la tolerancia a la glucosa en personas con prediabetes

Hiroshi Ohno

Centro RIKEN de Ciencias Médicas Integrativas

Finalmente, el equipo se propuso investigar el efecto directo de estas bacterias sobre el metabolismo en cultivos y después en ratones.

En cultivos, las bacterias Bacteroidales consumieron los mismos tipos de monosacáridos que se encontraron en las heces de personas con alta resistencia a la insulina, siendo la especie Alistipes indistinctus la que mostró una mayor capacidad de consumo. En ratones obesos, el equipo evaluó cómo diferentes tipos de bacterias afectaban los niveles de azúcar en sangre. Descubrieron que A. indistinctus reducía los niveles de azúcar en sangre y disminuía la resistencia a la insulina, así como la cantidad de carbohidratos disponibles para los ratones.

Estos resultados concordaron con los hallazgos en pacientes humanos y tienen implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento.

Según explica Ohno: «Debido a su vínculo con la resistencia a la insulina, la presencia de la bacteria intestinal Lachnospiraceae podría funcionar como un biomarcador relevante para la prediabetes. Asimismo, el tratamiento con probióticos que contengan A. indistinctus podría mejorar la tolerancia a la glucosa en personas con prediabetes».

Aunque la mayoría de los probióticos de venta libre en la actualidad no contienen las bacterias identificadas en este estudio, Ohno sugiere cautela en caso de que lleguen a estar disponibles. «Es necesario verificar estos hallazgos a través de ensayos clínicos en seres humanos antes de poder recomendar algún probiótico como tratamiento para la resistencia a la insulina», concluye.

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