Una nariz artificial reconoce ácidos grasos asociados con cáncer y halitosis

Un equipo de investigación de Corea del Sur ha diseñado un sistema olfativo artificial capaz de distinguir un tipo de ácidos grasos con un 90 % de fiabilidad. Estas moléculas sirven como biomarcadores diagnósticos para enfermedades como el cáncer de estómago y la halitosis, según apuntan los autores, cuya investigación se publica en ‘Science Advances’.

El sistema –formado por receptores olfativos humanos, sinapsis artificiales y una red neuronal artificial– consigue distinguir combinaciones de moléculas, frente a las técnicas actuales que detectan moléculas individuales y compuestos simples.

El sistema genera patrones de conductancia distintos para los odorantes y sus mezclas, lo que permite un reconocimiento preciso de los odorantes a través de simulaciones de entrenamiento e inferencia.

La nueva tecnología puede detectar cuatro diferentes ácidos grasos de cadena corta que actúan como biomarcadores de enfermedades como el cáncer gástrico y la halitosis.

El desarrollo de máquinas neuroinspiradas o neuromórficas que puedan oler podría revolucionar muchos campos, incluida la medicina. En el futuro, podrían incluso detectar enfermedades en pacientes. Sin embargo, los sistemas olfativos artificiales (AOS) existentes solo pueden detectar moléculas individuales o compuestos distintos, y no pueden identificar moléculas en cadenas, como los ácidos grasos de cadena corta asociados con el cáncer gástrico.

Para Santiago Marco, la Universidad de Barcelona y líder de grupo en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, «este trabajo es un paso más hacia el sueño de la olfacción artificial: conseguir emular tecnológicamente el sentido del olfato y acercarnos al enigma de la percepción química humana».

Sin embargo, en declaraciones a Science Media Centre, asegura que «aún es necesario aumentar el número de receptores integrados que, por el momento, se limita a unas pocas unidades. Y, sobre todo, para favorecer su uso en la práctica, es necesario alargar el tiempo de vida de estos dispositivos que en la actualidad es típicamente de solo una o dos semanas. En el futuro podemos vislumbrar el uso de prótesis olfativas basadas en estas tecnologías para personas con anosmia, pero para eso aún queda camino por recorrer».