Ucrania admite la autoría de un ataque con drones en suelo ruso lanzado desde territorio del país enemigo | Internacional

Una imagen de satélite muestra la base aérea de Pskov, después de lo que Kiev confirmó como un ataque de drones ucranios, en Rusia, 31 de agosto de 2023.PLANET LABS PBC (via REUTERS)

Las autoridades militares ucranias han empezado a admitir en las últimas semanas lo que era obvio: los ataques en territorio ruso y en la península de Crimea, anexionada ilegalmente por el Kremlin en 2014, llevan su firma. Primero fue el reconocimiento por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa ucranio de que los dos sabotajes (en octubre de 2022 y julio de 2023) contra el puente de Kerch, en Crimea, eran obra suya. Los Servicios de Seguridad Ucranios (SSU) informaron que en la noche del 26 al 27 de agosto atacaron con drones la base aérea de Kursk, en Rusia, junto a un grupo paramilitar ruso contrario al presidente Vladímir Putin. El jefe de los servicios de inteligencia del ejército ucranio, Kirilo Budanov, ha ido más allá este viernes al asegurar que el ataque con drones contra la base aérea de Pskov de la madrugada del miércoles se ejecutó desde territorio ruso.

El jefe de los servicios de inteligencia militar ucranios no ha especificado la localización desde la que fueron disparados, pero ha confirmado que las fuerzas ucranias “actúan desde el territorio de Rusia”.

Los ataques ucranios contra objetivos militares y contra Moscú con drones bomba se están sucediendo prácticamente cada día. Las defensas antiaéreas rusas no están consiguiendo detener las cada vez más numerosas unidades de aeronaves no tripuladas que amenazan su territorio. Según informó The Economist, hasta un 40% de estos drones da en el blanco.

Uno de los golpes más audaces se produjo en la madrugada del pasado miércoles, cuando los drones ucranios golpearon la base aérea de Pskov, a 700 kilómetros de la frontera ucrania y muy cerca de los países bálticos Estonia y Letonia. Moscú se ubica a 450 kilómetros de los límites del país invadido. El ataque contra el aeródromo de Pskov destruyó entre dos y cuatro aviones de transporte militares rusos. Las autoridades rusas afirmaron que investigarían si los drones despegaron desde Letonia, país próximo a Pskov. Budanov ha explicado en el medio War Zone que los aparatos fueron disparados desde la misma Rusia.

Ucrania cuenta en la guerra con el apoyo de pequeños grupos armados opositores al régimen de Putin. En mayo, dos de estos batallones paramilitares rusos, de origen en la extrema derecha, lideraron la ocupación de una pequeña parte de la provincia rusa de Bélgorod, limítrofe con Ucrania. Estos grupos, con el apoyo de unidades especiales ucranias y mercenarios de otros países, se infiltraron en territorio ruso para ocupar poblaciones de Bélgorod y forzar así que el Kremlin destinara parte de sus fuerzas militares a la región.

Para Ucrania es estratégico atacar las bases aéreas en suelo ruso, según han reiterado a este diario en los últimos meses altos rangos del ejército. El argumento es que los bombarderos que disparan contra las ciudades ucranias parten de los aeródromos rusos, lejos del alcance de las defensas antiaéreas de Kiev. Los aliados internacionales de Ucrania fueron siempre reacios a los ataques en suelo ruso. Pero con el paso del tiempo han dejado claro que la única línea roja es que no utilicen armamento aportado por la OTAN contra territorio de Rusia.

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Ucrania está desarrollando en los últimos meses nuevos modelos drones de producción propia, uno de ellos hechos con cartón para evitar ser detectados por los radares del enemigo. Estos aparatos de cartón fueron los empleados para el bombardeo de la base de Kursk, según el SSU. Pero la nueva arma en la que confía más Ucrania es el primer misil de medio-largo alcance diseñado en el país, con capacidad para recorrer 700 kilómetros. El cohete, en periodo de pruebas, será usado en breve contra el invasor, según confían las Fuerzas Armadas de Ucrania.

El Kremlin, mientras, ha eludido responder si estos ataques han sido cometidos desde su propio territorio. “Esto es una prerrogativa de nuestros militares, por lo que os recomiendo contactar con ellos”, ha respondido el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, al ser preguntado por los periodistas rusos este jueves. El Ministerio de Defensa no se ha pronunciado.

Moscú y sus canales de propaganda habían insinuado en los últimos días que los drones pudieron haber sido lanzados desde los países bálticos, lo que supondría una agresión directa de un miembro de la OTAN. Sin embargo, esta acusación ha desaparecido del debate con el paso de los días. “Se están aclarando las rutas (de los drones), y se analiza qué medidas tomar para prevenir situaciones similares en el futuro”, dijo Peskov el pasado 30 de agosto.

Por otro lado, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobiánin, ha reconocido este viernes que la capital se está blindando ante los frecuentes ataques aéreos. “En las últimas semanas, hemos alzado nuevas instalaciones de defensa aérea en apenas un día a petición del Ministerio de Defensa. A veces el asfalto no se ha endurecido y ya se han lanzado los misiles que derriban los drones”, ha aseverado el regidor. El Ayuntamiento de la capital, para no atemorizar a los vecinos, no ha hecho sonar ninguna alarma antiaérea hasta el momento.

Sin embargo, según una fuente de los servicios de seguridad del diario The Moscow Times, las autoridades han ordenado no disparar contra los drones, sino inutilizarlos mediante sistemas de guerra electrónica para evitar provocar el pánico si los restos caen de forma descontrolada y causan daños y víctimas.

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