jueves, febrero 22

¿Te pasa el tiempo muy rápido? La física ha dado con el motivo

A medida que nos hacemos mayores la percepción que tenemos del paso del tiempo cambia, y ya no es la misma que la de los primeros años de nuestras vidas. Este extraño suceso tiene una explicación clara: la disfunción de la percepción. Una nueva investigación ha explicado en qué consiste este fenómeno.

Adrian Bejan, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Duke, Estados Unidos, encabeza el estudio que intenta saber por qué los años pasan más rápido a medida que somos más mayores. Bejan ha puntualizado que el tiempo percibido por nuestra mente y el tiempo del reloj son «dos parámetros totalmente diferentes y fluyen a diferentes ritmos». Por lo que el paso cronológico de las horas o los días son medibles, mientras que nuestra percepción del tiempo cambia dependiendo de las actividades que hacemos, nuestra edad o incluso el nivel de cansancio.

La mente humana

Bejan ha investigado el funcionamiento de la mente humana y su relación con la percepción del tiempo. Las conclusiones que ha extraído defienden que el tiempo está relacionado con todo aquello que vemos, es decir, con los diferentes estímulos que recibimos. Cada persona tiene su propio «tiempo mental» y no está relacionado con el paso de las horas, días o años en relojes y calendarios.

Es por eso que el fenómeno del tiempo sucede en el denominado ojo de la mente, donde se almacenan las imágenes mentales que después nuestro cerebro selecciona y organiza a medida que pasan los años. El deterioro del cerebro hace que apreciar cambios en las imágenes mentales sea cada vez más difícil, por lo que la percepción del tiempo se acelera.

Movimientos oculares secuenciales rápidos

El profesor Bejan también ha incidido en los movimientos oculares secuenciales rápidos, una especie de sacudidas que se producen en nuestros ojos varias veces por segundo. Entre movimiento y movimiento, los ojos se fijan y el cerebro procesa la información visual que ha recibido. Este proceso ocurre de manera inconsciente y en el caso de los bebés es más corto.

«Cuando eres joven y experimentas muchos estímulos nuevos, todo es nuevo, el tiempo parece que pasa más lentamente», explica Bejan. «A medida que envejecemos la producción de imágenes mentales se ralentiza y hace que la sensación del tiempo pase más rápidamente», ha añadido. Además, también influyen otros aspectos de la vida como la fatiga y la degradación del cerebro, lo que afecta a nuestra percepción de la realidad.

¿Tiene solución?

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El tiempo no puede frenarse de ninguna manera, pero la investigación sí que ha revelado varios trucos para hacernos sentir que el tiempo pasa un poco más lento. Uno de ellos es probar nuevas experiencias fuera de nuestras rutinas, recuperando incluso aficiones de nuestra infancia o juventud.

Adrian Bejan afirma que «la variedad es la especie de la vida» y que salir de nuestra rutina para aprovechar el tiempo nos ayudará a sentirnos más productivos, lo que se traduce en una vida activa que llena nuestro tiempo y nos hace evadirnos del paso de este.

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