PSG – Barcelona: Un choque aún más explosivo con Luis Enrique y Mbappé | Fútbol | Deportes

Aunque no quería al PSG, el Barcelona se animó conforme discurrió el sorteo y supo que su rival tenía que salir de la terna entre el campeón francés, el Madrid o el Manchester City después que ya se hubieran dado los emparejamientos Arsenal-Bayern y Atlético-Borussia Dortmund. Todavía resopló más cuando se enteró que si supera los cuartos de final disputará la semifinal contra el vencedor del Atlético-Borussia Dortmund. El partido de vuelta, además, sería en ambos casos en Montjuïc. La final de Wembley ya no se ve como imposible por más que las apuestas y el papel de favorito recaigan en el PSG de Mbappé y Luis Enrique.

Mbappé pasa por ser el mejor futbolista del momento, decisivo contra la Real Sociedad, y el proyecto de Luis Enrique progresa muy bien después de un inicio complicado por la transformación vivida desde la llegada del técnico asturiano a París. El PSG suspira porque la asociación entre Mbappé, el solista por excelencia, y Luis Enrique, un técnico distinguido por el juego coral de sus equipos, le permita ganar por fin una Champions que se le negó con figuras como los exazulgrana Messi y Neymar. Las relaciones del Barça y el PSG siempre han sido tensas y han aumentado desde que el propietario de la entidad francesa es Nasser Al-Khelaïffi.

El factor emocional puede jugar un papel importante en una cita que tendrá también actores conocidos como Dembélé, uno de los preferidos de Xavi, hasta que el extremo abandonó el Barça para jugar en París, convertido en uno de los mejores asistentes de la Liga. El PSG domina el campeonato francés con diez puntos de ventaja, es semifinalista de la Copa, ha ganado la Supercopa y ha regresado después de tres años a los cuartos de final de la Champions, un torneo en el que ha sido semifinalista (2020-2021) y finalista (2019-2020), derrotado por el Bayern en Lisboa. Los franceses están obsesionados con ganar la Champions.

Luis Enrique fue el último entrenador con el que el Barça ganó el torneo en 2015 y, por otra parte, Mbappé abandonará el PSG el 30 de junio camino posiblemente del Bernabéu. El delantero, campeón del mundo con Francia, suma 21 goles en 23 partidos de Liga y ocho en ocho encuentros de Europa. El protagonismo del futbolista y del equipo ha ido en aumento después de una fase de clasificación muy complicada en la que se clasificó segundo con los mismos puntos que el Milan, tercero, los dos por detrás del Borussia Dortmund. Luis Enrique, en cualquier caso, administra los minutos del jugador en el campeonato de Francia.

La idea futbolística del exseleccionador español empieza a cuajar en un equipo que ha incorporado hasta nueve futbolistas y ha prescindido de figuras como la de Verratti. El foco está puesto ahora en un centrocampista de 18 años llamado Zaire-Emery. A su alrededor, Luis Enrique intenta aplicar un juego ofensivo e intenso, fuerte en la presión y rico tácticamente, todavía discontinuo por la falta de jugadores expertos y con autoridad, siempre necesarios en la Champions. El PSG es un equipo en construcción que habitualmente forma con Donnarumma; Achraf; Beraldo, Lucas Hernández, Nuno Mendes; Vitinha, Zaire-Emery, Fabián; Dembélé, Mbappé y Barcola.

La plantilla es amplia y repleta de futbolistas interesantes como Marquinhos, Kolo Muani, Gonçalo Ramos, Skiniar, Ugarte o el exvalencianista y exmallorquinista Kang-in-Lee. También figuran en nómina Marco Asensio, Carlos Soler y el exportero barcelonista Arnau Tenas. “Nosotros tenemos a Lamine Yamal”, respondió Rafael Yuste, vicepresidente azulgrana presente en el sorteo cuando se le preguntó por el PSG y la figura de Mbappé. El Barça sigue muy de cerca las evoluciones del PSG y al director deportivo Deco le interesa especialmente el perfil de Luis Enrique.

El asturiano, con contrato en París hasta 2025, era el entrenador del Barça en la temporada 2016-2017 cuando los azulgrana remontaron en el Camp Nou (6-1) el 4-0 de París. Aquel gol a última hora de Sergi Roberto, la huida de Neymar a París previo pago de la cláusula de 222 millones y la diferencia de criterio que sostienen ambos clubes respecto a la Superliga han alimentado un contencioso que contempla cinco eliminatorias con el resultado de tres a dos a favor de un Barça dependiente más que nunca de Europa.

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